| La gestación de una gata, tiene un tiempo promedio que
oscila entre 60 y 63 días. los pequeños nacen sordos y con los ojos
cerrados, y es muy importante que tomen la primera leche materna, pues ésta
tiene una composición distinta de la que se segrega posteriormente, y es muy
rica en proteínas, vitaminas y grasa, además es ligeramente laxante y sobre
todo, contiene sustancias protéicas, las globulinas, que protegen al recién
nacido de numerosas enfermedades.
El peso de los gatitos recién nacidos oscila, según la amplitud de la
camada y las características de la madre, entre 90 y 120 grs. El crecimiento
es rápido, en una semana ya han doblado el peso inicial.
No debe agobiarse a la camada, evitando acercarse a ellos y estarlos
manipulando, y tocando lo menos posible a los cachorros, ya que si mamá gata
percibe un olor extraño en los cachorros, se pone en estado de alarma, ya no
considera seguro el cubil, y procede a trasladar a los pequeños a otro
lugar, cogiéndolos por la nuca. Naturalmente, esto no sucede con los gatos
muy domésticos, pero aún en estas gatas de casa, puede ocurrir.
Mamá gata, reserva a sus cachorros cuidados cariñosos y asiduos, y en
caso de peligro los defiende con una entrega que puede llegar al sacrificio
extremo. Una gata que lucha por sus crías se convierte, con el lomo arqueado
y el cuerpo ligeramente ladeado, en un amenazador e imparable torbellino de
colmillos y uñas, al que trae absolutamente sin cuidado el tamaño de su
oponente. Esta forma de abalanzarse con el cuerpo arqueado y galopando
oblicuamente , respecto a su propio eje longitudinal, es típica
de la gata que defiende a sus hijos. En los machos adultos, se ha observado
esta actitud, solo en gatos que quieren jugar, pues los felinos domésticos,
exceptuando al caso de las gatas que luchan por sus crías, no suelen
enfrentarse a un adversario que los supere físicamente. En cambio,
mamá gata puede verse obligada a hacerlo, y en ese caso, desencadena tal
acometividad, que a juicio de algunos naturalistas, que han visto como
perros feroces e imponentes se rendían y huían ante un ataque de esas
características, mamá gata resulta prácticamente invencible.
Hay un caso narrado por Thompson Seton, sobre una gata que en el
parque nacional de Yellowstone, hizo huir y persiguió un oso hasta
obligarlo, aterrorizado a buscar salvación en la copa de un árbol. |